Mi última noche con Juan Carlos


Por Martín
Fotos: Horacio

Si quieren saber como conocí a Juan Carlos, pueden leer el relato “Se llamaba Juan Carlos”, es tan excitante como lo que les voy a contar ahora. Después de aquella tremenda cogida en aquel baño, nos seguimos viendo bastante seguido para tener encuentros ya sea en ese mismo lugar o en otros. Llegamos a formar una linda sex-amistad, porque no solo teníamos buen sexo sino que también podíamos tener charlas copadas, salíamos a comer y a caminar.
Meses después, por cuestiones de trabajo me tuve que ir 8 meses al extranjero, por lo que no lo vi durante todo ese tiempo, pero nos mandábamos mails de vez en cuando.
Pero para mayo del 2003, cuando volví, lo llamé para vernos. Tenía muchas ganas de volver a verlo, no solo porque sabía que iba a tener una tremenda encamada con él, sino porque de verdad tenía ganas de verlo, él era una muy linda persona y alguien especial para mí. Él también se alegró mucho de vernos, fuimos a caminar y nos dimos unos cuantos besos en una plaza. En ese momento no daba para hacer nada, pero arreglamos para ir al día seguido a un telo.
Encuentro en un café, cena cortita y taxi al hotel… Apenas entramos a la habitación, lo agarré por la cintura y le enchufé un beso mientras con la otra mano le sacaba la campera y el buzo. Él enseguida empezó a desnudarme y en dos segundos estábamos tirados en la cama comiéndonos a besos enteramente desnudos. Debo agregar que durante los ocho meses que estuve en el extranjero solo había tenido sexo 1 sola vez, por lo que estaba realmente caliente. Esa noche era prometedora.
Yo había caído boca arriba sobre la cama, totalmente desnudo y él, después de besarme empezó a bajar y a comerme las tetillas, lo hacía espectacular, él sí que sabía cómo me gustaba, sosteniéndome las tetillas con los dientes y lamiéndome apenas con la punta de la lengua. Eso me volvió loco, empecé a gemir como un condenado, me empecé a retorcer del placer y mi pija se me puso dura como una piedra. Juan no aguantó la excitación y se abalanzó sobre mi pedazo y se lo metió en la boca, chupándola con pasión de arriba abajo, pasando la lengua por todo el tronco, metiéndose mis bolas en la boca (¡¡ay Dios!! ¡¡Cómo me hacía retorcerme del placer eso!!), pero lo que más me gustaba era cuanto mandaba toda la boca hasta abajo y luego subía despacito, despacito. Sentía que mi pija iba a explotar del placer.
Pero recién habíamos empezado y no quería acabar. Me quería coger ese culo espectacular.
Lo acosté a él boca arriba y yo me puse a comérmelo a besos por la oreja, el cuello y los hombros mientras mi pija chocaba con la suya, grande, dura y bien caliente. Cuando le comí el cuello empezó a gritar de placer e instintivamente levantó sus piernas y las separó para que mi pija quedara en contacto con ese ojete caliente y dilatado.
Yo empecé a sobarle toda mi pija sobre su culo mientras le comía el cuello y él no hacía más que jadear y gemir de placer. Por momento se mordía los labios para no gritar.
– Ponete en cuatro – le dije.
Y me calcé un forro. Pero cuando vi el culito blanco y lampiño que me estaba ofreciendo me volví loco y le empecé a comer el culo de arriba a bajo, pasando mi lengua por toda la raja de culo como un desaforado.

Estaba tan bien lavadito que me daban más ganas de comérmelo. Juan gozaba y gemía del placer. Eso era algo que lo volvía loquito… a mí también.
En un momento me limité a pasarle solamente la punta de mi lengua sobre el ano, y Juan pegó un grito de placer:
– ¡Cogeme Martín!
Y yo me le monté como perrito, le ensarté mi pija y le entré a dar como un loco, metiendo y sacando mi pija dentro de su culo dilatado y bien caliente. Ese culo era una maravilla, tan caliente y suave por dentro que con cada embestida me subía un placer terrible por todo el cuerpo. Mis huevos pegaban contra su culo y sentía como se me llenaban de placer. Y Juan gozaba, le encantaba eso. Sentía cómo mi pija chocaba contra la pared de su recto y cada vez que lo embestía él gozaba.
– Te quiero montar la pija – me dijo
Y me puso boca arriba y se sentó sobre mi pija. Esa posición me fascinó, porque podía verle la cara de placer a Juan y cómo gozaba cogiendo mi pija con su culo. Eso me re calentó. Mis gemidos y jadeos pasaron a ser gritos de placer. Lo agarraba de la cintura como queriendo bajar el ritmo de sus culeadas, porque me estaba haciendo gozar tanto que me iba a hacer acabar. Juan estaba hiper excitado, no podía parar de cabalgar y veía en su cara una expresión de placer que me calentó.
– Ay Juan, hijo de puta, me vas a hacer acabar, ay Juan, aaaaaaaaaay Juaaaaaaaan!!!!
Y caí desplomado sobre el colchón, y él seguía cogiéndose mi pija un poco más, y yo disfrutaba de los últimos momento de goce de mi pija dentro de su culo. Fue fantástico. El forro quedó llenísimo de leche, y yo había quedado exhausto de placer.
– Qué buena montada que me diste guachito – me dijo.
– Y vos tampoco te quedaste atrás, me diste una flor de cabalgada. Me re calentaste hijo de puta, me hiciste re gozar.
Habíamos quedado muy satisfechos, yo me había sacado unas tremendas ganas que tenía de hacerle de todo. Nos quedamos recostados, abrazados y charlando por un rato, bastante corto, por cierto, porque como se darán cuenta con lo que les cuento él no había acabado, y todavía la tenía muy dura y súper caliente. Además tenía una forma muy linda y más gruesa que el común de los hombres (tendría unos 6,5 cmts de ancho y unos 20 de largo). Además tenía dos pelotas grandes y lampiñas por naturaleza, y eso me gustaba mucho (me encantan los hombres lampiños).
Era preciosa, y no me resistí, me dejé llevar y le empecé a comer toda la pija con pasión. No me había comido un pedazo así en ocho meses, y esa pija era perfecta, grande, gruesa, linda, limpita, qué rico sabor!! Juan disfrutaba mucho de esa chupada, me empezó a agarrar como una desesperación por su pija y empecé a subir y bajar y comerla dando gemidos de placer, y Juan gozaba cada vez.
– Te quiero comer el culo, vení – me dijo
Y me acomodó de forma que quedamos haciendo un 69, yo comiéndome su pija y él comiéndome el culo. Si ya estaba medio loquito comiéndome su pedazo, ahora me estaba haciendo gemir y gritar de placer. Me empecé a desesperar tanto con ese macho fogozo que me estaba dando semejante lamida en el culo que empecé a meterme su pija hasta el fondo de mi garganta. Por momentos me daban arcadas, pero no me importaba, quería tener toda su pija dentro de mi boca, sentir mi nariz chocando contra sus huevos, me volvía loco. Me puso boca arriba sobre la cama. Yo estaba entregadísimo, quería que me hiciera suyo, que me ensartara ese espectacular pedazo hasta el fondo y que me hiciera gozar como una puta. Empezó a meter un dedo bien ensalivado, luego dos y después tres. Yo me retorcía del placer. Quería y necesitaba tener su pija dentro mío, saber que le pertenecía.

Y eso hizo, se calzó un forro y me la fue metiendo de a poco y despacio (recuerden que la tiene muy grande y gruesa). Al principio, con cierto temor, fue embistiendo suavemente para que me vaya acostumbrando, pero le dije que la metiera hasta el fondo, y eso hizo, sentí sus huevos chocando contra mi culo. Vi que entró totalmente sin ningún dolor. Y empezó a darme placer cada vez más fuerte. Hasta que enloquecí.
– Ay sí, Juan!! Sí, cogéme, guacho, violáme, cogéme todo el culo, es tuyo, cogémelo todo hasta el fondo, guacho!! Cómo me hacés gozar!!
Al principio lo hacía con cierto temor de lastimarme, pero cuando vio que me volvía loco, empezó a obedecer a mis órdenes y a cogerme como un desaforado, emitiendo gritos de placer, elogiando mi hermoso culo, metiendo su pija hasta el fondo de orto. Yo me aferraba y rasguñaba su espalda de ese tremendo macho que me hacía sentir bien puto y bien pasivo. Nunca nadie me había gozar tanto cogiéndome el culo. Nunca una pija me había dado tanto placer. Ese hombre sí que sabía coger. En general suelo ser activo, pero el que no ha experimentado una buena cogida por el orto, no tiene ni noción de lo que se pierde al ser cogido por un hombre tan descomunal… Hasta que acabó, gritando como un animal… y yo le rasguñaba toda la pija pidiéndole ¡¡por favor!! que no la sacara, que me siguiera dando placer. Su pija seguía dura dentro de mi culo, y un poco cansado seguía cogiéndome, adentro y afuera. El placer ya era más dulce y suave. Se concentraba sacando y metiendo solo la cabeza su pija por mi esfínter. Eso me provocaba un cosquilleo y una sensación de electricidad que me subía por todo el cuerpo. Qué linda sensación. Juan se empezó a calentar mal otra vez. Me agarró las piernas y me empezó a violar otra vez. Mi pija seguía dura como siempre, pero ahora era diferente, empezaba a sentir otro tipo de placer, ese cosquilleo que a uno le agarra en los huevos cuando su vientre chocaba con mis pelotas, me empecé a pajear y a masajear los huevos. Juan me agarró y me empezó a dar otra vez con fuerza y con cierta deliciosa violencia de la pija que se ensarta con furia en el culo.
Y yo gritaba que iba a acabar, esa pija me estaba haciendo calentar mal. Sentía como el semen empezaba subir desde los testículos por toda mi pija, y pegando un grito acabé mi segundo chorro de leche sobre mi panza. Juan, viendo que yo acababa, se calentó aún más, empezó a acelerar la velocidad y acabó por segunda vez (seguida), dentro de mi culo. Y sin más, caímos desplomados en la cama.
Totalmente satisfechos, exhaustos y felices. Había logrado que su pija perdiera su dureza.

Esa noche nos quedamos a dormir juntos en el hotel. A la mañana desayunamos, nos bañamos y nos fuimos.
Por cuestiones que no vienen al caso nunca más lo volví a ver, pero guardo un gran recuerdo de él. Esa última noche en el telo de Constitución fue, sin exagerar (por favor, créanme), la mejor cogida de mi vida. Nunca antes ni hasta el día de hoy, goce y me hicieron gozar tanto como aquella noche de junio de 2003.
Aquel que lo conoce, y sabe de quién estoy hablando, sabe que no exagero. Si alguno lo ve, digale que quisiera repetir la experiencia, que quisiera retomar esa relación de sex-amistad que teníamos, y que mi corazón siempre lo querrá por la linda persona que es.

Y si a alguno le gustó mi historia, me puede escribir a tinchosan1980@yahoo.com.ar Un saludo grande a todos y ojalá la pasen la mitad de bien que lo que lo pasé yo aquella noche con Juan Carlos.


http://espanol.groups.yahoo.com/group/machosenshortsboxersslips/

2 Responses to “Mi última noche con Juan Carlos”

  1. Anonymous Says:

    Muchas fotos de machos en bolas!!! quiero mas calzoncillos!!!!!!!!!!!!!

  2. Anonymous Says:

    Que bolas !!! yo por el contrario
    quiero mas bolas en el aire.
    Keep it up!!!!

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