El culo de tu socio

Un cuento de: Dieguito López, alias Putito ChupaPijas, con fotos de Horacio, alias Calzoncillos Sucios.

Yo no estoy a favor del uso de drogas, menos si son experimentales. Es mi deber como escritor científico informarles a ustedes los hechos ocurridos el 11 del 11 a las 11hs. en la aún poco bulliciosa Ushuaia. En la oficina principal de la empresa “General Metropolitana”, conocida en la zona con las siglas COGEME, donde trabajaba el dueño Carlos y su socio comanditado Diego. Los cuerpos fueron encontrados hechos polvo en el suelo, uno pegado al otro. Fue difícil separar la ceniza de cada uno, especialmente mezcladas en la zona del cóccix de Diego.


Ushuaia, 11 de Noviembre, 23hs:
La policía dibuja con tiza una línea blanca rodeando las cenizas. Se investiga si fue un extraño caso de combustión espontánea en cadena. Hasta los hombres de negro se encuentran en la escena del… crimen? Pero no miden dos metros como en la película, son negros pigmeos.

Calle de Ushuaia, 11 de Noviembre, 9hs:
Un avión Fantasma surca los cielos y su sombra oscurece la calle por unos segundos.

-Mirá qué velocidad, ¡qué tecnología!
-Tiene algo escrito: “Si me pierdo llamar al 0800-HELPMEPLEASE”.
Carlos mira hacia arriba y ve un objeto en forma de cigarro que le cae encima. Efectivamente era un porrito, lo caza en el aire y se lo coloca en el bolsillo.

Pasillos de COGEME, 11 de Noviembre, 9:30hs:
-Hola Don Carlos.
-Buenos días Carlos, firme aquí por favor.
-Carlos, ¡tenemos los nuevos nodos para el troncal Internet!
-OK, sigan trabajando.
Llega a su oficina y prende el porrito.
Se siente bien.

Oficina principal de COGEME, 11 de Noviembre, 9:42hs:
Diego sube la escalerita para colocar unos archivos en el estante superior, mientras sube mueve su culo como un putazo.
Culo de Diego: “Hola Carlos. ¿Te gusto?”
Carlos: ¿Qué?
Diego: Hola Carlos, ya bajo y te saludo bien.
Carlos: Ja, ja. Buenos días Diego.
Diego: Qué estás fumando, apesta.
Diego baja la escalerita, el culo de Diego le guiña un ojo a Carlos. Diego y Carlos se dan la mano, con un apretón fuerte como siempre. Por un momento la alucinación desaparece, pero Carlos se siente raro, una corriente le recorre desde la punta de la lengua hasta la punta de la pija.
Suena el teléfono. Atiende Carlos.
-Sí querida, pollo con fritas está bien.
Diego se voltea para ordenar unos papeles. El culo se sonríe.
-Sí amor, ahora estoy ocupado. Estoy viendo el culo de mi socio.
Cuelga y se dirige a tocar ese culo. Diego se da vuelta.
-¿Qué le dijiste? ¿Me estás mirando el culo?
-Nada que ver. Escuchaste mal.
-Tirá ese cigarrillo.
-¡No!- aspira con fuerza y revolea los ojos.
-Te voy a traer los papeles del nuevo proyecto.
Diego se aleja y se inclina en el escritorio.
Culo de Diego: “Animate Carlos, tocame, tocame.”
-Claro que me animo. ¡Qué pensás!
Diego le alcanza los papeles.
-Date vuelta Diego.
-¿Qué?
-Date vuelta, tenés un culo puto.
-¡Carlos! ¡Soltame!
-¡Shhhhh! Date vuelta que me quiere decir algo.
-Pero callate y dejá de decir pavadas.

Diego no se da vuelta, entonces Carlos pasa las manos por atrás de él y le manosea el culo.
-Haaa, qué bueno que está.
Diego revolea los papeles y le tira una piña, pero los rápidos reflejos de Carlos lo detienen. Diego se da vuelta y se aleja ofendido. Le da la espalda y cruzado de brazos empieza a decirle que no aguantará más esa situación y que necesita su apoyo para el nuevo proyecto.
Culo de Diego: “Apoyame Carlos, soy un culo sabroso, delicioso. Apoyame tu gruesa pija. Vení y dámela.”
Carlos se dirige decidido a todo. Lo agarra fuerte, presiona su verga contra ese culo y lo sacude.
-Carlos, soltá.
-Tu culo me desea. No te niegues, tu única opción es complacerme.
Diego se suelta pero Carlos lo vuelve a atrapar, esta vez cara a cara.
-Siempre quise tu culo, mi pija es un alma en pena y tu culo un infierno de calentura. Quiero entrar y no salir más. Quiero derretir mi pija en tu culo y alimentarlo de lava y leche caliente.
Mientras dice esto le mete un dedo en el culo bordeando el ojete ardiente.
Diego lo mira a los ojos, están rojos. Toma el cinturón de Carlos y lo abre. Baja el cierre y palpa el calzoncillo de Carlos. Lo que toca está duro pero ablanda su corazón. Carlos le dá la última pitada al porrito experimental y le sopla todo el humo a Diego en la boca y le sale por las orejas.
Calzoncillo de Carlos: “Comeme Diego, no te vas a arrepentir”.
Diego: ¡Habla! Tu calzoncillo habla.
Carlos: Sí, claro que habla. Ahora hablá con él.
Diego se baja para hablar de cerca con el calzoncillo de Carlos y se lo mete todo en la boca, con miembro incluido. Lo tantea con los labios y con la lengua.
-Chupalo Diego, no lo sueltes.
Se agita en la boca de Diego. Diego no lo quiere soltar. Lo quiere para él solo. Se prende de las piernas de Carlos y sigue succionando el calzoncillo. Llenando de saliva la tela mientras la pija se sacude y va soltando los primeros jugos.
-Así Diego puto, seguí obedeciéndome y te lo voy a dar por el culo después.
-Haaa. Ha. Ha. Haaaa…

La leche empezó a brotar con todo y Diego la absorbía a través de la tela, con fruición y desesperación.
-Diego, sacate todo.
Ambos se desnudaron mirándose, Carlos estaba al palo de nuevo listo para entrarle al culo hablador de Diego. Diego quedó con el bóxer blanco puesto, de espaldas. Carlos se acercó para acariciarlo desde los hombros hasta la cintura. El culo habló:
“Ahora Carlos, quiero quedar enganchado entre tus piernas, abrite paso con tu poronga y llegá hasta mis entrañas para llenarla de guasca”.
-Ahí voy.
Carlos lo tomó de la cintura, le bajó el bóxer y Diego se inclinó mientras Carlos se lo clavaba de una. Entró y volvió a empujar. La puso y volvió a empujar. Estaba toda adentro y volvió a empujar. Valía la pena empujar.
Entraba y salía la verga de Carlos mientras gemían descontrolados, sin importarles si los escuchaban afuera de la oficina. La piel les ardía, la calentura estaba más elevada de lo normal. Las gotas de sudor se hacían vapor al instante.

Oficina de Carlos, COGEME, 11 de Noviembre, 11hs:
El cuerpo desnudo de Diego en el suelo, recibiendo los porongazos de Carlos en fuertes sacudidas, cerca del orgasmo. Sus gemidos eran uno solo. Salían chispas de sus cuerpos. El efecto secundario del porro experimental subió tanto la temperatura que en medio del polvo ardieron como fuegos artificiales. La combustión fue mutua.

PD: Proximamente: “Cuando Diego conoció a Carlos”
==> Por este mismo canal.

2 Responses to “El culo de tu socio”

  1. Es increíble! Nadie tiene el encanto de Putito López!!!

  2. guauuuuuuuuuuu

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