Pete Mascardi

Un cuento de: Dieguito López
Con fotos de: Horacio


Qué feo es que a uno lo señalen con el dedo. Pero peor es que lo señalen todas las pijas del mundo. Esto fue lo que le pasó una vez a Pete Mascardi. Todo empezó una mañana en su propia casa. Tenía que ir al colegio a dar un examen y por los nervios le dio diarrea, corrió al baño pero su viejo se estaba duchando, igual entró y cagó toneladas. Tiró la cadena una vez y el ambiente necesitaba que apretara el botón de nuevo, pero no había más agua.
-¡Pá, se cortó el agua!
El padre salió de la ducha, todo enjabonado de la punta de los pies hasta las pestañas, pasando por las pelotas y la punta de la verga.
-Ya me di cuenta. Probá apretar el botón de nuevo.
Pete Mascardi lo miraba con los pantalones bajos y el culo lleno de mierda. Se inclinó incrédulo para apretar el botón del inodoro y por atrás suyo el padre le embocó la verga en el culo y le dio como para sacarle brillo. La combinación de jabón con mierda fue un lubricante excelente, pero no evitó que Pete Mascardi viera las estrellas.
La espectacular pija rajó el culo virgen de Pete Mascardi y le hizo lanzar un alarido terrible, audible a varias cuadras de distancia, pero sólo uno. El padre le apretó las bolas y no gritó más. Los sacudones en el trasero de Pete siguieron mientras él mantenía la boca abierta sin que se le cayera ni una letra.
El padre acabó, sacó su verga del colorado culo de Pete Mascardi y Pete suspiró, al palo. Entonces llegó el agua y todo volvió a la normalidad, excepto Pete que caminaba muy raro.
Pete quedó caliente, con los huevos hinchados. Llegó al colegio y tuvo su examen oral. El profesor de inglés lo llamó:
-Pete, Mascardi.
Pete se aproximó al escritorio y se sentó al lado del profe. El profe preguntó:
-What is this?
Pete extraviado ante la pregunta le miró la bragueta abierta al profe. El profe siguió la mirada de Pete y se dio cuenta de que tenía la bragueta abierta. Iba a cerrarla pero su pija se elevó y señaló a Pete Mascardi. El profe la acarició y le abrió paso por el bóxer para ofrecerla a Mascardi. Pete Mascardi simplemente se inclinó y desapareció de la mirada de sus compañeros tapado por el escritorio. Devoró esa pija que hablaba inglés. Su lengua virgen palpaba un territorio nada virgen, aparentemente muy sabroso y con un geiser a punto de estallar. Los alumnos nerviosos ya se levantaban para ver la escena completa. Pete Mascardi con la cara entre las piernas del profesor que miraba al techo y suspiraba. La boca de Mascardi se movía furiosa recorriendo esa pija arriba y abajo. El profe lo sujetó con fuerza. La lengua de Mascardi hacía los últimos movimientos en el glande excitado, veloces e intensos, mientras la pija se convulsionaba y manaba un chorro de leche caliente que llenó la garganta y luego el estómago de Mascardi.
Fue un gran escándalo. El caso salió en televisión, la cara de Pete Mascardi salió en televisión y su vida cambió para siempre.
Pete Mascardi seguía caliente. Todas las pijas del mundo lo señalaban.
Otra mañana más en la vida de Mascardi. Se prepara la leche con cereales. La toma toda. Le queda un bigote de leche. ¡Qué dulce que es!
-Tenés leche en los labios, dejá que te limpio.
Dice el viejo, saca su pija y se la pasa por los labios. De paso se la mete entera en la boca y se la mueve adentro hasta alimentarlo con su propia leche, caliente, pero sin azúcar.

Otro recreo en el colegio de Pete Mascardi. Baño de hombres. El portero vigila en la puerta.
Adentro Mascardi orina al lado de un grandulón, y le vigila el bulto. El grandulón le mete una mano en el culo a Mascardi y Mascardi le agarra el miembro. Empieza a masturbarlo. Enseguida se agranda en su mano. El calor aumenta y Pete Mascardi aumenta la velocidad de su mano. Pronto el chorro de semen sale contra la pared. Toca el timbre y el grandulón sale corriendo. Mascardi no puede, el portero lo sujeta del hombro.
-Mascardi, limpiá la pared con la lengua.
Pete Mascardi obedece, mientras el portero se arrodilla para chuparle el orto. ¡Cómo gime Pete Mascardi!

Su culito está listo para recibir la caliente pija del portero. Se desviste completamente para estar más cómodo. La pija se apoya en el culo de Mascardi como si fuera un hierro al rojo vivo en un pan de manteca. Se hunde en ese culo sin detenerse pero sin prisa. Una vez adentro Pete acaricia esos huevos peludos y ajenos que quedaron colgando fuera de su orto. El portero empieza a columpiarse. Es una cogida suave en un culo apretado, que le produce placer en cada centímetro de su pija.

Multipliquen ese placer por el largo de esa pija y entenderán porqué cogen con los ojos cerrados, sin gemir pero con el corazón agitado.



Otra clase de gimnasia en la tarde de Pete Mascardi. Mucho juego de pelota, sudor y patadas. Luego a las duchas.
Justo se corta el agua en la ducha de Pete Mascardi.
-¡No tengo agua!- grita Pete enjabonado.
-Vas a tener que esperar, todas las duchas están ocupadas- le avisa el profesor.
Luego las duchas se desocupan todas juntas y se van todos. Llega el profe, descalzo, con el torso desnudo, pero con el pantaloncito corto de gimnasia. Evidentemente al palo, sin ningún disimulo.
-Probá el agua Pete.
Pete abre el agua y sale con más presión que nunca. El profe entra, toma el jabón y se lo pasa por el pedazo, con el short apenas bajo.
Después se lo pasa por el culo a Mascadi hasta sacarle espuma. Pete Mascardi atina a colgarse de la regadera mientras el profe se lo clava por atrás. El cuerpo de Mascardi se mueve en un vaivén entre las gotas de la lluvia. Los cuerpos mojados, los sexos enjabonados rozándose, ardiendo. El profe gime como un turro aprovechando la soledad de las duchas. El culo de Mascardi se contrae y se relaja en cada embestida.
¡Viaje de Egresados de Pete Mascardi!
Suben por turnos en el ascensor a las habitaciones con los bolsos. A Pete le toca subir con su preceptor y el coordinador. Se cierra la puerta del ascensor. Ellos se sonríen.
-Vamos a darle acá mismo.
Las vergas de ambos señalaban a Pete Mascardi, y rápidamente las mostraron orgullosos.
-Haceme un Pete, Mascardi.

-Mascásela bien mientras te masajeo el culo de adentro hacia afuera con ésta.
El ascensor se detuvo y no se abrió.
-Chicos, ¡usen las escaleras!

¡Pete Mascardi en un boliche gayfriendly!

Desde arriba Pete ve cómo se va llenando el boliche. De pronto alguien le toca el culo y se da vuelta. No ve a nadie sospechoso, pero esa caricia le elevó la temperatura a mil grados.

Se vuelve a su sitio y tropieza con un chico sonriente de ojos verdes, barba prolija sin remolinos, dos metros de altura, dedos largos como los de E.T pero más útiles, con una gorra que dice “Club de Osos de Buenos Aires” y el aspecto de un típico Cazador.
-Si buscás al que te tocó el culo, ¡fui yo!
Entonces lo menos pensado sucede, se abrazan y sus pijas se señalan mutuamente. Unen sus bocas y sus lenguas se tocan en las partes más dulces y más saladas. Entrelazados en un beso interminable bajan la escalera, cruzan la pista de baile y salen a la calle. Entran a un telo y cuando llegan a la habitación ya están medio desvestidos.

Mascardi le saca los pantalones mientras observa su bóxer blanco, abultado, con los pelitos asomando. Baja ese suave bóxer y se encuentra con un slip rojo. Pete lo mira con suspicacia.

-Quería sorprenderte.
-Sos muy raro.
-Y todavía no viste esto.
Saca un forro con luces y se lo pone.
-Yo no me voy a poner eso en la boca.
-Pero yo lo que quería era iluminarte la caverna del culo.
Y sonrieron y cogieron y cuando en la ciudad ya nadie cogía, ellos siguieron cogiendo.
-Pete, qué nombre raro.
-Mirá quién habla.
-Tengo que decirte algo. Soy de Bahía Blanca.
-Yo me voy con vos.
-¿Porqué?
-Porque te amo.
¿Cómo conseguirá el dinero Pete Mascardi para ir a Bahía Blanca? Se lo pidió a su viejo.
-Yo no soy tu padre. Tu vieja se casó conmigo diciendo que la había embarazado de vos. “¡Pero yo no te penetré!”, le dije, “no, pero con un pete alcanza”. Me convenció con eso, por eso te llamás Pete. Después no tuvimos más hijos y me di cuenta de la verdad.
-¿Cuál verdad?
-¡Soy estéril! Por eso no podés ser hijo mío. Pero siempre me decías “papi! papi!” y se me levantaba la pija con todo.
– Dame una oportunidad más, la última antes de irte. Dejame atascarte el culo con mi verga, es gorda pero la sé poner. Después hacé fuerza como para cagar, me encanta sentir tu culo haciendo fuerza.
Pete recostado contra la mesa, con el culo al aire preparado para le envestida. El padre abrió la heladera y metió los dedos en una torta de crema que la mujer preparó para su suegra.
-Suegra de mierda.
Usó la crema para lubricar el culo de Pete, tan dulce como las profundidades de su ano. Sacó otro pedazo de crema y se empapó la pija. Se la metió con ganas a Pete Mascardi. Lo tomó por la cintura y le daba para adelante y para atrás. Antes de acabar le agarró la pija a Pete para pajearlo y recién cuando vio la leche de Pete saltando en la mesa y su culo temblaba y se estremecía, recién ahí siguió cogiéndolo, entre los gemidos y súplicas de Pete para que acabe y se la saque, que ya no aguantaba más.

Por fin acabó. Le lamió el culo y le chupó toda la crema. Pete hizo lo que indica su nombre, le pasó la lengua al palo de su padre, tragando la crema mezclada con semen.

Pete Mascardi obtuvo el dinero para ir a Bahía Blanca y reunirse con su amado. Allí conocieron a un bisexual extremadamente versátil y un día los tres decidieron llenar sus mochilas y partir hacia Ushuaia a pie. ¿Dónde está Pete Mascardi ahora? Eso es relato para otro cuento. http://espanol.groups.yahoo.com/group/machosenshortsboxersslips/

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