Después de la misa



Después de la misa

Cuento: Diego – Fotos: Horacio


Terminada la misa la gente salía como sonámbula. No sé si por lo aburrido del sermón o por levantarse temprano un día domingo. El monaguillo guardaba los utensilios de la eucaristía mientras el padre se despedía de algunas ancianas que temían no verlo el próximo domingo.
El monaguillo también andaba como sonámbulo. Entró a la pieza del sacerdote para tomar las llaves de la Parroquia y notó unas hojas de papel bajo la almohada del cura. Las revisó y era una revista porno.
Era hora de que el monaguillo se despabilara. Empezó a hojearlas y sintió una erección.
Se alegró de que con su ropa no se le notaba como al sacerdote, que se le paraba cuando daba la hostia con vino.
-Qué estás haciendo.
Le dijo el cura que había terminado de atender a sus fieles creyentes. Vio que el monaguillo había descubierto una de sus revistas. Puso su mano encima del bulto del misario.
-¿Te gusta mirar revistas a escondidas?
Empezó a frotar su miembro con la mano y notar que se agrandaba y endurecía.
-¿Te gusta esto?
El monaguillo no contestó. El cura puso su mano dentro del pantalón y empezó a tocarlo directamente. Tomó la mano del monaguillo y se arrimó a él.
-Hacé lo mismo conmigo.
La mano del monaguillo se posó tímidamente sobre la sotana del sacerdote, sobre su miembro.
El cura descubrió que estaba todo bien con su monaguillo. Le bajó el pantalón y se la chupó. Le besaba la pija, la chupaba.
El monaguillo le hizo una señal de que iba a acabar, al sacerdote no le importó y se tragó todo el semen. Semen con gusto a flores de azahar en una habitación con olor a tabaco e incienso.
Se acercó a la puerta y la cerró con llave.
-Ahora podés jugar conmigo tranquilo.
Se sacó la sotana y quedó completamente desnudo.
-Agarrame la pija así, ahora hacela para atrás y para adelante. Buen chico.
Le decía y le acariciaba el pelo.
El cura acercó su verga a la del monaguillo y espadearon.
-¿Viste que de a dos es más lindo?
Entonces lo hizo darse vuelta. Le salivó el culo y se la colocó en la entrada. Empujó pero sin hacer fuerza, sabía que no iba a entrar, era un culo virgen todavía.
Lo hizo acostar boca arriba y sacó una revista de debajo del colchón. Era de tipos garchando. Se la prestó para que la mirara, mientras él se ensalivaba el dedo y se lo ponía en el culo.
-Te voy a ir agrandando el hoyito poco a poco.
Y mientras con el dedo le cogía el orto, con la boca le chupaba la verga y le arrancaba gemidos y suspiros, ajenos a los gemidos y suspiros de la pasión de Cristo.
Los domingos siguientes repitieron la operación. Se saludaban como siempre, pero al terminar la misa el monaguillo iba a la habitación y esperaba desnudo mirando una revista con tipos mamándosela unos a otros.
Vergas en los culos. Lenguas en el orto.
El cura se libraba de todos más rápido. Cerraba la Iglesia y llegaba a la habitación. Se desnudaba, le agarraba la pija al monaguillo y éste al sacerdote y empezaban el culto a la masturbación. Pija contra pija. Antes de acabar el cura acercaba la boca a esa verga para chuparla y tragarse todo su semen. El monaguillo hacía lo mismo.

Después el cura lo daba vuelta para intentar penetrarlo. -Padre, no, hoy no.
Y el padre apenas la apoyaba, no insistía para nada, era solo para sentirse dominante. Luego lo cambiaba de posición y le ponía el dedo. Cada vez más le agrandaba el agujerito. Sonreía de satisfacción porque pronto se lo iba a coger sin dramas.

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El pueblo empezó a sospechar de lo que pasaba, se encerraban en la Iglesia y salían varias horas después. Me llegó la queja y fui a averiguar.
Primero interrogué al monaguillo. Me encerré en su habitación, a solas. Él confesó todo y por eso se los puedo contar. Se retiró al baño y no volvía. Pensé lo peor así que fui a ver porqué tardaba tanto. Tenía los pantalones por el suelo y se estaba pajeando.

Me paré atrás suyo y saqué mi pija que estaba muy excitada por todo el relato. Me abracé a él y entró como por un tubo. El orto del muchacho estaba bien dilatado y lo gocé con todo. Tomé su pija mientras lo cogía y lo hice acabar acariciando solo su cabecita. Su orgasmo hizo que apretara mi pija con su culo.
Me provocó gran placer y acabé enseguida.
Me limpió la pija con su lengua y con gran destreza.
Luego salí a buscar al cura.
La puerta de la habitación estaba abierta, él estaba acostado y decía estar enfermo. Le sacudí la pija a través de las sábanas y se le paró enseguida.
-Ya lo sé todo. Chupámela como lo hacías con el monaguillo.
Me bajé el pantalón y se me acercó como un hambriento.
Me chupó la pija con mucha fricción. Acabé pronto y suspirando me tendí en la cama levantando las piernas. El padre le entró a mi orto con la verga de manera monumental. Sus movimientos en mi interior me deleitaban. Sentía tanto placer que mi pija estaba al palo nuevamente.


Acabó. Esta vez se la limpié yo. Estaba enfermo de goce. Me sacudí la pija para lanzar mi leche sobre su pecho y luego limpiarlo con mi lengua.
Demás está decir que tuve que trasladar al sacerdote a otra Parroquia. Por un tiempo, hasta encontrar un reemplazante, yo me haré cargo de esta Capilla.

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