MI PRIMERA VEZ

  • TEXTO DIEGO FOTOS HORACIO
-Pasame el microfóno, ahora me toca a mí contarlo.
-¿Quién tiene el micro? El poder de la palabra, pasalo.
Breve pausa. El micro caliente.
-Bueno, creo que tardé bastante, aunque pensaba que mejor tardarse que empezar apurado. Entre que tardé en aceptarme como gay y encima estuve un tiempo pensando en ser célibe por siempre para entrar al Reino de Dios, creo que no tardé tanto después de todo. Estaba porcumplir 25 y me sentía preparado. Mandé el mensaje a la revista y
saldría publicado justo en el mes de mi cumpleaños. Era mi auto-regalo.
Buscaba amigos de todo el país para charlar por mail. Me escribieron de todos lados. No había puesto ni mi edad ni si era activo o pasivo. Quería hacerles preguntas de todo tipo. ¿Cómo fue tu primera vez? ¿Cómo te ves en el futuro siendo gay? Etc.
Con uno empezamos a intercambiar relatos eróticos desde el inicio. Empezamos con un “te imagino… ” y pasamos al sexo brutal en pocas semanas de mail. Y tanto franeleo virtual hizo que quisiéramos conocernos.
Me dió su descripción: “Soy triqueño, tengo 42 años y una vasta
imaginacion… Como te dije soy trigueño, canoso con barba y bitoges (onda intelectual, dicen mis amigos).”
Por ejemplo me escribió: “Es sábado de madrugada y hay viento… Dan ganas de estar bien acompañado. De sentir el calor de otro cuerpo.

Rodar por sobre la alfombra, desnudos, las pijas duras a más no poder. Mientras te beso mis manos buscan tu culo y allí está palpitante… lo acaricio con el dedo índice, tu cuerpo tiembla de placer. Apoyo la punta de mi verga húmeda en ese agujero caliente y empujo despacio, muy despacio… no deseo provocarte dolor, sólo mucho placer; y te escucho gemir, mientras intento penetrarte tomo tu pija entre mis manos y te pajeo. Lentamente mi pija va ingresando, tu culo me absorbe, la quiere toda adentro y así gozamos, los movimientos son un poco más rápido…
retardamos el orgasmo.
Ahora estas boca arriba, tus piernas reposan sobre mis hombros, te
paso la lengua por las tetillas, las muerdo apenas ¡están duras como cerezas! Continuo penetrándote mientras veo como te pajeas más y más fuerte. No aguanto más, deseo acabar, acabar y acabes vos también, para que nuestro semen se junte sobre tu pecho caliente…”
………………………………………………………………………….

Nos empezamos a hablar por teléfono y terminaba mojado. Me excitaba su voz y lo que decía.

Por fin nos citamos para un día. Le mandé mi foto para que me reconociera, él me dijo cómo iba a ir vestido.
Lo esperé en la estación de trenes y a pesar de no tener una foto suya lo reconocí enseguida. Nos saludamos y lo primero que le dije fue: “Qué suerte que sos lindo”.
Tomamos un micro y nos fuimos acariciando el brazo y los codos mientras hablábamos de cualquier cosa.
Fuimos a un bar y conversamos más tranquilos para conocernos un poco más. Estaba excitado, él también. Me dijo si quería ir a un hotel, le dije que sí. Él sabía que sería mi primera vez así que, incrédulo, me lo preguntó de nuevo. Me dijo que no íbamos a hacer nada que no quisiese. Eso me tranquilizó. Si bien su frase dice una
cosa pero suena a otra yo le aclaré qué no estaba seguro de la penetración, pero que sí quería ir a un hotel con él y estar juntos.
Yo estaba muy seguro de que él era la persona perfecta para mí. Fuimos. El hotel quedaba cerca. Mientras subíamos la escalera para ir a la habitación le pellizqué el culo. Entramos y nos dió risa no encontrar la llave de la luz.
Nos besamos apasionadamente. Le pedí desvertirlo. Nos desvestimos mutuamente. Primero la parte de arriba. Nos besamos y abrazamos otra vez. Después las zapatillas, las medias y los pantalones. Cuando vimos que los dos teníamos los calzoncillos húmedos nos reímos de nuevo.
Me senté en el borde de la cama y empecé a bajar su slip de a poco para ir descubriendo su verga, que saltó de repente. Tuve el impulso de agarrarla con la boca y lo hice sin importarme nada. Probé sus jugos, saboree su glande. Pasé la lengua por todos sus lados, jugué con sus huevos. Otra vez la puse en mi boca y empecé a chuparla.
Después él me sacó el slip a mí. Quedamos desnudos. Pensé que iba a sentir pudor, vergüenza, pero nada. Estábamos hermosos los dos. Nos revolcamos en la cama con besos, abrazos, chupones, pajas mutuas,manoteos. Varias veces quedé de espaldas hacia su pija, como de
casualidad. Sintiendo su roce en mi culo. Sólo una vez me preguntó si podía penetrarme. Le dije que no y no me insistió. Eso lo tomé como otra ternura más. Acabé sobre su pecho y él sobre el mío y nos abrazamos para quedar pegados. Extasiados.

Luego vino la ducha. Los dos juntos debajo de la lluvia, besándonos con la misma pasión de minutos antes. Otra vez las manos inquietas, las bocas insaciables y la explosión de las pijas que el agua tibia volvía a limpiar.

Mi primera vez fue grandiosa, muy parecida a como la había soñado, pero mejor. Para algo así valía la pena esperar.

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